Mi oración

16 abril 2019
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Hoy mis ángeles han vuelto a hacerse presentes. No es que no lo estén siempre, que lo están, así los siento. Pero hace mucho tiempo que aprendí que sólo se hacen «notar» cuando me hacen mucha falta. Y lo que me ha sucedido hoy merece relato.

Resulta que mi hijo cambia de cole el año que viene y estas fechas toca solicitar plaza para secundaria. De nuevo ha tocado las visitas de puertas abiertas, la documentación, los plazos y demás. Yo tenía todo organizado y apuntado en la agenda, y de hecho hoy hemos ido juntos a gestionar el único papel que nos hacía falta y no teníamos, pero con mucho tiempo porque en la documentación yo había leído que el plazo era en mayo, del 13 al 17.

Pues hoy iba en el coche a llevar a una amiguita de José a su casa y luego al estreno de una peli con una amiga, cuando de repente en mitad de una calle, sin más, me ha llegado una sensación de angustia total acompañada de un pensamiento «Pepa, es en abril, no en mayo». Yo iba conduciendo y he pensado «qué tontería, tranquila, lo tienes controlado y apuntado todo». Aún así en un semáforo he sacado la agenda del bolso y he comprobado las fechas que tenía apuntadas y ahi estaban, en mayo. Pero la angustia ha seguido. Así que al dejar a A. en su casa, en el coche mismo he abierto internet y he entrado en la página de escolarización y el plazo real era del 15 al 17 de abril. A continuación, con un nudo increíble en el estómago he mirado el calendario para cerciorarme del día que era hoy y cuando he comprobado que mañana es 17 y que llego a tiempo el último día, he empezado a llorar.

No es que lo apuntara mal, es que hay dos procesos diferentes, y a José le toca el primero, el de abril, no el de mayo. Yo tenía las fechas bien apuntadas pero del proceso equivocado.

Y no lloraba por mi error, lloraba de emoción, de vértigo, de caricia…estos son mis ángeles y ésta es mi fe. La vida me ha puesto pruebas difíciles a lo largo del camino, pero si ha habido una constante en mi vida es que siempre me ha dado aquello que necesitaba para afrontar cada cosa que llegaba. De maneras increíbles algunas veces y lógicas otras, pero nunca me ha dejado caer. Me ha ocurrido con las cosas grandes, y con las pequeñas pero importantes como la de hoy.

Y desde que mis padres murieron, esa presencia, esa luz se hace presente en mis «tripas», en certezas, en sensaciones que me invaden y me llegan. Yo no sabía lo de los dos procesos, ni siquiera había mirado la web, leí el tríptico de una de las visitas de puertas abiertas donde iba la documentación, los criterios y el calendario, sin pensar que pudieran existir dos procesos con dos calendarios distintos. No era algo que yo pudiera recordar, porque no lo sabía.

Así que mañana iré a echar la solicitud con el corazón conmovido. Y con la certeza de que José será feliz en el cole nuevo. Y aquí va mi oración: gracias mamá, gracias papá, gracias tía, gracias padrino. Gracias por no dejarme caer. Ni a mí, ni a José. Os quiero. Vosotros (y la red de amor que nos sostiene a este lado de la vida) sois mi fe.

Pepa

2 comentarios a “Mi oración”

  1. Hola Pepa. hace años que descubrí,por suerte tu blog. Tus palabras siempre me reconfortan, me alivian, y me hacen tener esperanzas cuando las cosas parece que se complican. Trabajo como psicóloga en la Administración,en Acogimiento y Adopción. A nivel profesional, siempre tus palabras me dan un empujón de motivación. Y a nivel personal, me hacen pensar, y como tu dices «sentir con las tripas» .
    Y conozco perfectamente esa sensación, esa presencia tan cercana…
    Muchas gracias.

  2. VULNERABLES
    También siento a veces una red que me sostiene en momentos críticos, pero construida de concesiones propias hacia la bondad frente a la justicia y que me rebotan en positivo, frente a la justicia, que no sería tan generosa.
    Acudí a una reunión, con una dirección equivocada. Al llegar y darme cuenta del error, lloré. No me daba tiempo a ir. Y el llanto se hizo difícil de controlar. Me fui a casa a llorar. Y me reconstruí, con ayuda de recuerdos de gente y momentos queridos. Y el día siguiente también amaneció tranquilo.

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