La intemperie y la responsabilidad

5 noviembre 2013
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INTEMPERIE. Hace frío. Estás desnuda. Tienes miedo. Tiemblas. Palpas tu fragilidad. Y tus heridas. El viento te empuja a veces, y sientes que la vida va más deprisa de lo que puedes controlar. Otras golpea tan fuerte tu rostro que casi no puedes ni caminar.

También hay días de sol, y de luz. De ese temblor cuando el sol de invierno va calentando tu cuerpo entumecido. De esa vida que brota por todos lados, sin poder detenerla. Sin quererlo tampoco. Días de amaneceres en la mar, donde el agua te acuna. Pero de esos es difícil acordarse cuando te invade el dolor.

Y hay olores, y sabores, y texturas…todo lo que la vida te brinda, a borbotones. Lo que no elegiste: tu tierra, tu familia, las personas que te amaron, las que te aman, el primer llanto, la enfermedad, la primera muerte, la última: la tuya..

Y vas dejando jirones de tu piel..y ganando matices, sutileza y belleza..todo en uno.

Incluso el amor, que sólo llega cuando logras aceptar tu intemperie (tu debilidad, tu vulnerabilidad..). Aunque amar en parte sí se elige.

Pero ahí, en la intemperie, estás sola. Sólo tú.

RESPONSABILIDAD. La elección. Vivir o morir. Caminar o esperar. Luchar o rendirse. Saltar o quedarte agazapada. Entregarse o volver el rostro.

Amar o quedarse sola, aunque estés acompañada.

La alegría (que no la felicidad) o la desesperanza (que no la tristeza).

El precipicio…saltas?

El vaso medio lleno o el vaso medio vacío. Ambos existen. Ambos argumentos son reales. Es cuestión de elegir cuál miras, cuál tomas y cuál ofreces a quien te mira y te ama.

Los ingredientes del plato te los dieron, pero el sabor resultante depende de ti. La responsabilidad no se puede delegar. De niña no la tuviste, pero como adulto es sólo tuya. No hay culpas ni culpables. Hay opciones, decisiones que asumir.

Y de nuevo estás tú. Sólo tú. Porque nadie puede elegir por ti.

Nuestra alma se juega en la intemperie y la responsabilidad. No elegimos lo que la vida nos da y nos quita, pero sí qué hacemos con ello, cómo lo vivimos, cómo lo afrontamos. Ése es el único margen de libertad real que conozco.

La vida para mí no se explica sin alguno de estos dos elementos. Y a mis 40 sigo preguntándome cuál me sobrecoge más.

Pepa

12 comentarios a “La intemperie y la responsabilidad”

  1. Simplemente (o grandiosamente) precioso. Mis emociones han surgido, mi cuerpo ha sentido…
    Mil gracias por esas palabras.

  2. Sublime simplemente. Devoro tus textos y luego tengo que mascullarlos lentamente. Y si no elegimos? Dejamos que la intemperie se apodere de nosotros,o nos refugiamos en un rincón oscuro mientras no hacemos nada.

  3. Gracias por este regalo….me ha conmovido profundamente!!!
    Te quiero
    Sandra

  4. Sandra, abrazo conmovido.
    Inma, gracias a ti por hacerme saber siempre que mis palabras tienen eco.
    Mayte, no elegir ya es una forma de elegir, cuando decide quedarte quien y agazapada, estas decidiendo.
    Gracias de corazón,
    Pepa

  5. Gracias a ti

  6. Gracias Pepa,
    Me ha cogido en uno de esos días de “intemperie absoluta”, días que no entiendes nada y sabes que sólo tu puedes decidir entre el vaso medio lleno o medio vacío.
    Intentar entender no significa que lo consigas, así todavía es un poco más difícil elegir.
    “Luchar o rendirse”, buen dilema. Gracias por compartir, gracias por poner en palabras, bellas palabras, algunos de nuestros estados de ánimo.
    Un abrazo,

  7. Un placer leer y releer tus escritos.
    Me quedo con “No elegimos lo que la vida nos da y nos quita, pero sí qué hacemos con ello, cómo lo vivimos, cómo lo afrontamos”
    Gracias Pepa y hasta pronto.

  8. Yo también me debato estos días entre luchar o rendirme pero siento que la responsabilidad de rendirme me perseguiría toda la vida así que mi perseverancia, cada día mas en juego, me hace optar por seguir luchando. Me encantan tus palabras que entrelazadas tocan mi alma hasta sacudirla. Besos.

  9. Mucho ánimo, y cálida fuerza, Make.
    Un abrazo agradecido, Natalia.
    Pepa

  10. Me encanta leerte Pepa.
    Siempre que puedo me miro el blog.

    Muchas gracias por compartirlo

    Inma

  11. Hola Pepa:

    Desde la jornada este año en Valladolid y por recomendación de una buena amiga no dejo de seguirte desde entonces.
    Hasta ahora, a pesar leer todas tus entradas, no he sentido la necesidad de hacer un comentario en tu blog. ¡Es buenísima!, me siento identificada totalmente (Excepto por la edad, jajaja, pero no por mucha diferencia, todo hay que decirlo). Tus dos últimos párrafos lo dicen todo y describen perfectamente a la conclusión que hace tiempo he llegado pero que no he sabido poner en palabras.

    Muchas gracias Pepa.

    Carmen.

  12. […] Dejarse es caminar, y llorar y reir y sufrir y temblar. Dejarse es ponerse en manos del otro, sea este otro una persona o la vida en su intemperie. […]

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