Encontrar mi lugar

15 abril 2016
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Conversación con mi hijo al salir del aeropuerto de Palma, llegando de vuelta de las vacaciones de semana santa:

- Mami, párate.

-Dime, cariño.

-Respira – y ambos inspiramos- lo hueles? lo sientes? Pues éste es mi olor, mi lugar. Ni Madrid, ni Zaragoza. Éste. Y de aquí no me muevo. Me encanta ir de viaje contigo pero quiero ir a un sitio cada vez y pocos días.

Éste es mi lugar. Él lo tiene incluso más claro que yo. Y sigo asombrándome de esa claridad. De la suya, de la mía. No hace ni un año que vivimos aquí pero hay algo de mi alma, y obviamente de la suya, que siente que ha llegado a casa.

No sé por qué. Y no me importa. Sólo disfruto cada despertar. Es extraño cómo siento que las raíces surgen de forma natural, como si algo de mí siempre hubiera pertenecido a este lugar. Y quizá sea así. Y es una vivencia muy física, muy de conexión con la tierra, la luz, el mar, el paisaje. Luego además está nuestra gente, relaciones que van adquiriendo profundidad, como una urdimbre de afectos que se va tejiendo hasta hacerse tangible. Como me pasó en Zaragoza, y me pasó en Madrid.

Me resulta difícil expresar este cambio interior. Cambio de raíces, de lugar en el mundo. Cambio en la forma de estar, y cambio silencioso. Del futuro al presente. De planificar a fluir. De puertas hacia fuera a puertas hacia dentro.  Con ganas de quietud, de silencio y de hogar. Simplemente mirar, vivir, y gozar.

Ya no tengo grandes proyectos, ya no quiero planificar. Tengo el privilegio de desarrollar varios proyectos laborales plenos de sentido, en los que veo los cambios a diario, cambios que significan vidas de niños y niñas que cambian y se abren y se iluminan y, por supuesto, corazones de los adultos que les acompañan que se apaciguan, y procesos que culminan después de mucho tiempo y energía. Culminan en muchos pequeños nuevos comienzos.

Tengo el regalo de ver a mi hijo crecer feliz. Y es una conquista a la que sólo en los últimos tiempos me permito darle el valor que tiene. Dar valor. He ahi una expresión que está adquiriendo valor de verdad en mí. Él está encontrando su lugar en el mundo, y es un lugar hermoso. El de fuera lo es, pero el de dentro de su alma, lo es más. Y ha decidido dar el siguiente paso en su búsqueda de raices, que empezaremos a la vuelta del verano. Y para mí ése es el mejor indicador de su bienestar. Ése y su caricia de cada mañana al dejarle en el cole.

Lo demás vendrá por añadidura. Y soy consciente de que queda aún mucho por llegar.

Y mi mar…mi piel que se expande…

Pepa

7 comentarios a “Encontrar mi lugar”

  1. Me alegro muchísimo, me ha llegado ese olor y esa luz

  2. ¡Mi ENHORABUENA para los dos, Pepa! Me alegro un montón.

  3. Encontrar tu lugar y disfrutar! Qué importante! Me alegro

  4. Qué gran logro, Pepa. Deseo que podáis disfrutarlo con intensidad. Un abrazo.

  5. Adoro tus escritos! Me emocionan hasta las lágrimas, me llenan el alma de buenos sentimientos, hasta siento que conozco a tu José…abrazos y bendiciones para los dos!

  6. Pepa, fue un gran placer conocerte en Guatemala. Además de compartirnos todo tu conocimiento, nos compartiste una gran calidad humana. Transmitís bondad, humanidad y una sensibilidad profunda. Me alegra mucho saber que seguiremos trabajando juntas. Buen viaje! y que llegues a la obra de José en tu lugar! Un abrazo guapa, Virginia

  7. Querida Virginia,
    Gracias por tus palabras! Fue un taller muy especial. Y si! Lo consegui! Por los pelos pero llegué ;-) abrazo

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