La memoria en la mirada

3 febrero 2014
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No tengo palabras para agradecer vuestras palabras. Los mensajes, las llamadas, los comentarios de estos días…cada vez que sucede me conmueve, me enmudece. Ese amor que me (y nos) rodea, que renueva mis certezas sobre esta forma de vivir ni mejor ni peor, tan sólo mía. Cada palabra y cada caricia me devuelven lo que soy y el camino que he recorrido. En su justa medida. Y es una medida hermosa. Qué regalo poder mirarse en ese espejo para saber que lo es porque yo lo soy. Sin más.

Poco a poco. Mi pelo sigue cayendo y naciendo a la vez. Lo nombro porque es la única forma que conozco de mirarme con coherencia, temblor y amor. Pero estos días algo ha cambiado en mí. Algo difícil de describir. Ahora veo mi pelo como expresión de mi cansancio y mi dolor. Y como tal lo cobijo. Sigue siendo duro, pero ya no hay angustia.

Poco a poco. De momento toca descansar, dormir y recuperar ese equilibrio que a veces es tan frágil y en los últimos meses perdí. Toca volver a mirar hacia dentro. Esto está siendo una dosis de humildad, de humanidad, de fragilidad. Una más, porque parece que nunca son suficientes para mi parte superviviente.

Escucho. Y callo. Tan sólo puedo deciros: gracias.

Y para eso quiero compartir este video. He llegado a él a través de esta web que si tenéis oportunidad de mirar guarda algunos tesoros increíbles. No sabía cuál me gustaba más que otro. Hasta que he llegado a éste…

Sin palabras. El amor y la memoria en una mirada. Leed la información del video, la historia lo merece.

Gracias,
Pepa

PD. Me he dado cuenta de que si no se entra en Youtube no se lee la historia del video, así que edito la entrada para resumirlo: ella es una artista, Marina Abramovic, que le hacen una exposición retrospectiva de su obra en Nueva York. Como parte de la exposición,las personas que la visitan, al final se sientan en silencio delante de ella durante un minuto. Sin que ella lo sepa, llega el que fue su pareja durante más de diez años y al que hace 23 años que no ve. Se sienta, ella abre los ojos y se miran. Lo que hicieron hace años al separarse si lo dejo a la búsqueda de quien quiera ;-)

5 comentarios a “La memoria en la mirada”

  1. Mirar, mirarte, mirarme,mirarles,mirarlos…. asignatura pendiente en esta sociedad de prisas y ausencias.Aprender a mirar, enseñar a mirar, mostrar la mirada tarea diaria que deberíamos todos realizar como necesidad afectiva.
    Los que trabajamos en el mundo del niño tenemos la obligación de exigirlo como un derecho de los padres, de los niños y de los educadores.
    Una vez más, gracias Pepa por contribuir a mirarnos.

  2. Querida Pepa, casualmente te leo hoy, 14-F, impactante video compartido en un día tan… bueno, pues eso. Me ha encantado, te quiero #sentimientos

  3. Hola Pepa: No me cabe la menor duda de que es un proceso asociado al inmenso dolor, no siempre liberado, que sientes por todo lo que ha ocurrido en los últimos meses. Siento mucho lo que estás sufriendo, pero estoy convencido de que cuando todo vuelva a su ser, la naturaleza también lo hará. En estos momentos lo que me sale es enviarte un fuerte abrazo. Como dices, poco a poco, irás resiliando, una vez más. Con cariño, José Luis

  4. Make y Constanza, gracias por hacerme sentir tan comprendida, sin palabras.
    José Luis, como siempre, una vez más, tienes razón. Pasara, y es sólo una manifestación de mi dolor y mi cansancio. Como tal la tomo, y estoy actuando en consecuencia (o intentando lo ;-)). Gracias por tu cariño.
    Carmen, al leerte me acorde de mi último baño en el mar sola y con José, y me hiciste sonreír. Eso y tu amor, gracias!
    Fran, gracias por la comida de ayer, no había mejor forma de celebrar el 14f que con mis dos familias ;-)
    María, gracias por tratar conmigo, aunque sea en estas páginas.
    Una vez más, gracias a todos por tanto cariño.
    Pepa

  5. Hola Pepa
    Te sigo en el blog desde hace muy poco, pues te conocí por esas casualidades de la vida, probando una biblioteca virtual a la que recientemente tenemos acceso en la oficina. Escribí “adopción” como criterio de búsqueda y apareció tu libro “Ser madre, saberse madre, sentirse madre”. No pude despegarme de él hasta terminarlo. Créeme que leerlo fue para mí una experiencia mágica. Aprendí de ti en cada página, pero, sobre todo, te comprendí inmensamente, porque lo que tú viviste hace algunos años yo lo estaba viviendo en este momento. También soy psicóloga y, hace un año, mamá soltera de un niño de 9 años… Pero esa es otra historia, mi historia, y ahora no se trata de mí, sino de ti y de lo que compartes en tu blog con tus amigos y con tus lectores, como yo, que también te apreciamos mucho, porque cuando escribes abres tu alma con una autenticidad que he visto en pocas personas.
    Al leer tu libro descubrí en ti a una mujer de delicados y finos sentimientos, que sabía resolver dificultades y dar siempre las respuestas más adecuadas e inteligentes, que tenía una capacidad de entrega gigantesca y admirable, que se exigía demasiado también.
    Es muy saludable que te pongas en contacto con tu dolor y con tu enfado, y que te rindas un rato por el cansancio. Es fabuloso que lo compartas con tus seres queridos y que recibas agradecida sus abrazos. Ahora que lo estás pasando mal, me permito también enviarte, desde un país lejano, un cálido y solidario abrazo a modo de retribución, porque tú a mí me enseñaste que no estaba tan sola y le diste sentido a mi agotamiento. ¡Gracias! ¡Ánimo, Pepa!

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