BANGKOK

La primera impresión de Bangkok es caos. Caos, ruido, polución, locura, calles por las que no puedes pasear, a veces porque están llenas de baches, a veces por las obras o por la suciedad, un lugar donde los niños han de vivir encerrados y los olores te penetran aunque no quieras porque en cada calle, en cada esquina, hay un puesto de comida, con su plancha, su comida china, su carne o lo que quiera que sea al aire libre no en congeladores. Un olor que se mezcla con las alcantarillas, la humedad y el calor para hacerte sentir muy frágil. Una ciudad en la que si miras desde arriba ves rascacielos por doquier, y tienes muchas ocasiones para mirar así, la highway, la autopista que atraviesa la ciudad, el skytren, un metro por encima de la ciudad, los scalextric de las carreteras.



Templo Real, Bangkok

Pero si miras desde abajo, desde la calle, la vida se construye de callejones que se entrecruzan entre basura y olores, llenos de gente y de vida, vida que se genera y sostiene en cada esquina, ajena a ti, extraña visitante. Una ciudad en la que el tráfico no sigue reglas fijas, la gente no siempre para en los semáforos ni gira por donde debe, pero funciona, no se chocan, una ciudad en donde todo el mundo parece tener paciencia pero todo el mundo parece indiferente al de al lado, y es que probablemente lo será. Es una ciudad que nunca se apaga del todo, donde los turnos laborales son mañana, tarde y noche, hasta en la construcción y las tiendas la gente trabaja por la noche, donde la actividad nunca cesa las 24 horas del día.



AYUTTHAYA

Ayutthaya es un lugar que te enseña el sentido de que exista la figura del “patrimonio histórico de la humanidad”. Son las ruinas de varios templos del siglo catorce, y cuando digo ruinas es ruinas porque entre la selva tropical es bastante complicado conservar nada además de que los materiales de construcción empleados son bien distintos. Uno de ellos además contiene el buda más grande de bronce. Es espectacular, lo miras desde abajo y no le llegas ni a la mano, eres más bajita que la base de las piernas.



Paseas entre figuras de buda medio derruidas sin cabeza o sin manos pero enteras en las paredes de los templos, que se conservan porque la declaración de este lugar como patrimonio histórico de la humanidad posibilitó la inversión económica y la protección del saqueo. Andas con la sensación de andar en el tiempo hacia atrás, y poder sentir lo que vivieron y pensaron. Con razón Ayutthaya es patrimonio histórico de la humanidad. Ése es un concepto que nos salva como especie a los humanos, preserva nuestra historia de nuestra propia destrucción, para poder saber por un instante de dónde vinimos y por qué somos como somos.



LOS ELEFANTES EN TAILANDIA

El elefante es un animal sagrado en Tailandia porque dice la leyenda que la madre de buda soñó que se le metía un elefante blanco en la vagina justo antes de concebir a su hijo, por lo que ese elefante es algo sagrado y especial para ellos. De hecho la bandera de Tailandia tenía un elefante de fondo, pero como de lejos con el movimiento parecía a veces un ratón, se retiró porque parecía una ofensa hacia el elefante confundirlo con un ratón. Igualmente, hay un dios hindú que se representa mucho en los templos budistas que es gadisha, con cuerpo de hombre y cabeza de elefante, el dios del conocimiento.



Hasta hace bien poco los elefantes se usan mucho para el transporte de madera por la selva, de grandes cantidades, ahora la industrialización los ha dejado sin utilidad y en peligro de extinción y prácticamente reducidos a una atracción turística. Los elefantes pueden vivir hasta ochenta años pero tienen una vida laboral después de trece años de entrenamiento de unos treinta de trabajo.

Los elefantes son rugosos, tienen unos pelos enormes por todo el cuerpo, sobre todo en la cabeza que se te clavan y duele cuando los montas. Además, el vértigo en importante por la altura a la que vas, y sobre todo en las bajadas, pesan tanto que se hunden en el barro, ir por el bosque, verlos comer, o verlos bañarse tumbándose en el agua, revolcándose o lanzándose agua encima con la trompa, ver cómo los guías los orientan y les dicen cosas rozándoles y hablándoles a las orejas, suelen comer unos 125 kilos de comida al día, herbívoros que son, y por cierto, los elefantes barritan, un ruido inconfundible también.



BUDISMO


La gente en los templos está inclinada haciendo ofrendas aunque no reconozcan un Dios, hacen ofrendas a Buda como naranjas, refrescos e incienso. El budismo y el taoísmo son una realidad de ritos consolidados, costumbres, ofrendas y demás..

El karma significa que todas nuestras acciones tienen consecuencias no sólo sobre nuestras vidas y las de los demás sino sobre nuestras vidas futuras, la libertad de cada una de nuestras acciones es una responsabilidad no sólo sobre esta vida sino en mi reencarnación siguiente. En el budismo la felicidad y el placer son cosas diferentes y que el corazón se libera por el amor, y la mente por el conocimiento. Hay varias líneas dentro del budismo, el theravada que es el más ortodoxo, y habla de un camino personal, el mayahana, que habla además de la ortodoxia, de algunas personas que logrando la iluminación han decidido emplear su conocimiento en ayudar a otros a conseguirla, el tibetano, el zen que además de una técnica, es una escuela del budismo o el son o coreano, entre otras.

El camino del budismo hacia la iluminación está basado en la virtud, la sabiduría y la meditación y es, según el budismo, una opción individual para todos y cada uno de nosotros. Ese camino se basa en ocho pasos: el punto de vista adecuado, el pensamiento adecuado, la palabra adecuada, al acción adecuada, el modo de vida adecuado, el esfuerzo adecuado, la conciencia adecuada y la concentración adecuada. El punto de vista adecuado es la opción por el camino del conocimiento, saber que nuestra propia integridad debe ser el centro de nuestras vidas, el pensamiento adecuado se refiere a que todo comienza en la mente, de la cual surge la palabra y la acción, si no tienes una mente en paz y libre de emociones, una mente limpia, nunca podrás enfocar lo demás, de ahí vienen la palabra y la acción adecuada. Respecto al modo de vida adecuado defiende que las relaciones con los demás condicionan poderosamente nuestras mentes y elimina como opciones de vida el tráfico de armas, la prostitución el maltrato a personas y animales. En cuanto a la conciencia adecuada y el esfuerzo adecuado son más el camino o el método, ser conscientes de los efectos de nuestras palabras y acciones antes de hacerlas, y la concentración es el camino de la meditación para cultiva y mantener al día esa conciencia.

En el budismo cuentan el tiempo diferente, lo cuentan desde la fecha de nacimiento de Buda, que se da en el 543 ac., o sea que para ellos estamos en el años 2546. Algunos proverbios que reflejan la sabiduría budista son: “vivir es aprender a vivir” “el ejemplo es mejor que el precepto” “lo más largo es el final” “la sabiduría no le llega a nadie por casualidad”, “la palabra es plata, el silencio oro” o “la envidia es la pena de las almas”.



LOS TEMPLOS BUDISTAS


Los budistas cogen tres meses de permiso gratuito en el trabajo una vez en la vida para ser monje y entrar en un templo para aprender, leer, vivir como los monjes (ninguna posesión, una comida al día, y meditación) y aumentar su sabiduría.

Los templos tai son un conjunto de edificios con diversas funciones. El conjunto se llama what. Dentro de él está, el bot, alrededor del que viven los monjes y al que no siempre se tiene acceso y que se distingue por las semas que lo rodean, el viharn o edificio para las asambleas, y es que los templos no son sólo algo religioso sino un centro social donde se dan clases y se reúnen las comunidades y por último el chedi, que es con frecuencia uno de los más espectaculares, el edificio destinado a guardar las reliquias de buda en principio en caso de haberlas y si no, de monarcas o monjes ilustres posteriormente. El conjunto es una serie de edificios que pueden tener quinientos, o setecientos años de antigüedad muchos de ellos, labrados en oro, con una estética absolutamente extraña para un occidental, donde se oyen campanas constantemente, porque los fieles cuelgan campanas con sus oraciones o deseos escritos dentro en las paredes de los templos, para que el aire las haga sonar y lleve su mensaje a quien deba, es un sonido inconfundible a partir de entonces, un lugar donde la gente viene a hacer ofrendas a buda o a los propios monjes para que hagan oraciones por ellos o les den sabiduría. En los templos las mujeres tenemos que tener doble cuidado, primero por el respeto a un lugar sagrado, segundo porque por ser mujer, no podemos tocar a los monjes ni dirigirnos a ellos directamente. Hombres y mujeres deben sentarse con los pies bajo el trasero, mirando atrás y se explica porque se supone que los pies son la parte impura del cuerpo por lo que nunca se puede uno sentarse apuntando con los pies a nada, y menos a una imagen del buda. Pero en un templo budista puedes encontrar dentro de los edificios también tiendas, ordenadores, y encontramos un monje que tenía un salvapantallas de jugadores de fútbol dentro del templo, y trabajaba en él.



Templo de Doi Suthep    


EL BUDISMO Y LAS MUJERES


En el budismo, una filosofía de autocrecimiento, sin embardo, se piensa que en la escala que sigues en las reencarnaciones las mujeres son el escalón justo por encima de los animales, muy por debajo de los hombres y están contaminadas, es por eso que no podemos tocar a los monjes. Hay monjas budistas, se visten de blanco, no de púrpura, van rapadas igualmente pero carecen del prestigio y veneración social de los monjes.

Pero se da la paradoja de la integración que hace que vengan a escucharme como “profesora” a un taller y al mismo tiempo no les esté permitido tocarme y eso no suponga ningún problema para ellos pero cuando uno de ellos ha presentado las conclusiones de uno de los trabajos de equipo y yo le he ido a pasar el micrófono, él ha usado un modo muy budista e inteligente de hacerlo cogiendo el micrófono con las dos manos, como quien recibe un regalo pero usando una forma que no necesitaba tocarme para nada, sólo el objeto. Al final, les dejaba el micrófono sobre la mesa y ellos lo recogían, participaban en un taller dado por una mujer occidental, pero no lo tocaban.

En muchos países asiáticos las mujeres “pertenecen” a los hombres de sus familias, que deciden por ellas su futuro, con quién se casan, si estudian o no, con quién se relacionan etc. Trabajan igual que los hombres y contribuyen a los ingresos familiares, pero su vida personal está decidida en muchos lugares por los hombres. A las mujeres extranjeras se nos permiten cosas por el hecho de ser extranjeras y ajenas por tanto a sus vidas que nunca se permitirían a las mujeres del país. En las grandes ciudades como Hong Kong, las mujeres adquieren su autonomía económica, pero la pertenencia a sus familias y el respeto a sus tradiciones sigue siendo parte de su actuar personal.



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