Papá me ha pedido que sea breve, y además tú aún no entiendes mis palabras, aunque sí el hecho de que esté aquí hablándote, así que voy a hacer caso a papá, al menos por esta vez.
La vida es un misterio, entretejido de preguntas sin respuesta, de momentos gozosos, de cosas maravillosas que has de ver, vivir, tocar, oler, saborear, pero también de injusticia, dolor y sinsentido. La fe que une a tus padres y que nos ha traído aquí no es sino un dejarse en las manos de Dios ante ese misterio. Por eso te han bautizado hoy, para ponerte en sus manos aún más de lo que lo estabas desde que naciste.
Pero tener fe no despeja el misterio, sólo te ayuda a caminar en él y en ese misterio tendrás que optar muchas veces.
Opta por el amor, Inés, como dice San Pablo, “ama y haz lo que quieras” el amor es lo único que da sentido a la vida. El amor que das y el que recibes es lo único que aleja la soledad de nosotros de modo irremediable con esa comunión de almas. No imaginas lo feliz que serás amando y siendo amada. Ama a tus padres, a tus hermanos cuando lleguen, a los abuelos, a tu pareja cuando la tengas, a tus amigos, a tus hijos el día de mañana...sólo ama. Y aprende también a dejarte amar por ellos. Amar es comprometerse, cuidar, permanecer y perdonar. Amar es ofrecer lo que somos y tenemos para lograr la felicidad del otro. Amar es estar ahí. Y nunca olvides que todo lo que no se comparte, se pierde.
Opta por la alegría, Inés. La felicidad es un ideal, pero la alegría es real, existe, se palpa, se acaricia y se goza. Pero nunca olvides que la alegría se construye, e igual que se puede optar por la tristeza, puedes optar por la alegría. La vida te va a doler muchas veces, Inés, y ni mamá, ni papá, ni yo ni todos los que te queremos podremos evitártelo, y el sufrimiento, créeme, puede llegar a dejarte sin palabras y sin luz, entonces has de optar por la alegría. No es fácil, pero el modo de mirar cambia lo que ves, ya lo verás.
Y opta por la valentía, Inés. La soledad y el dolor dan miedo, cariño, y a veces construimos una vida entera para poder evitarlos. Ser valiente no es no tener miedo, que no te engañen con eso, ser valiente es mirar al miedo de cara, es llorar y dolerse y temblar y con todo eso, seguir. Ser valiente es preservar tu dignidad, ser valiente es amar, es no dejar que el miedo decida por ti, que no te haga daño, que puedas siempre fiarte lo suficiente para saltar sobre el vacío.
Amor, alegría y valor, Inés. Son mis opciones de vida, no es una respuesta, es sólo lo que aprendí, lo que puedo ofrecerte, eso y mi amor para ti y para mamá y papá.
|